Mishi está en su punto de partida

Con tan solo 19 años, Michelle Higueras, Mishi para sus cercanas y cercanos, y ahora también para su público, reparte su tiempo en cuatro proyectos musicales. Hace pocos meses se integró a la Orquesta de las Américas de Osorno. Allí hace vibrar el aire de las quenas, quenachos y zampoñas en sus tres ensayos semanales. Son muchos los temas que debe interpretar y que se está aprendiendo, cuenta.

Además, Mishi acompaña en los vientos y guitarra el proyecto de la cantautora osornina Maryllyn Bello, Maryllyndollyna Cuarteto. También le alcanza el tiempo para tocar junto a sus compañeras del Colectivo Madre Selva, quinteto de cantautoras osorninas. Pero Mishi no se llamó a si misma cantautora sino hasta este año cuando compuso sus primeras dos canciones en solitario.

Su proyecto personal y con el que pretende también tener una carrera musical está forjándose poco a poco. Algo que empezó desde muy pequeña, con un padre músico y una madre cristiana que veía a su hija cantar en el coro de la iglesia. El talento se notaba y buscaron que pudiera tener una educación acorde a sus virtudes. Fue así que Mishi ingresó al Colegio Artístico Santa Cecilia, uno de los semilleros de artistas en la ciudad.

El camino

El ambiente del colegio enfocado en el arte y la música fue un aliciente para lo que ahora es la joven osornina. «Allí empecé a practicar más instrumentos, me dediqué al cien por ciento, tenía más de seis horas de música semanal, entonces ahí tuve mis bases. Empecé a conocer otros músicos, a gente fuera de lo que era el ámbito del colegio también», relata Michelle.

En ese contexto integró su primer grupo musical llamado Cambalache, entre sus 14 y 15 años de edad. Con esa banda pudo participar del homenaje realizado a Víctor Jara en la ciudad. «Allí conocí a la Marilyn (Bello) y ella me invitó a su proyecto que es en el que estoy ahora», explica sobre su joven aparición.

De eso han pasado cerca de cinco años. Una pandemia a cuestas y varios acontecimientos sociales después, los espacios van en aumento, dice Michelle. «Yo empecé cuando ya había mucho más espacio, Pero igual siento que se está dando más. Ahora hay más lugares en donde pueden presentarse artistas que recién están comenzando. Por ejemplo, está la agrupación MUDO, que se mueven harto y dan la mano para que varios puedan darse a conocer».

De ahí en más el camino ha sido por la música, incluyendo su trabajo -desde hace tres años- como mesera en el Restobar Maluza de Osorno. El lugar es un espacio en el que se presentan variados artistas locales. «Es un espacio que acoge mucho a los músicos porque hay pocos bares que se relacionan 100% al cantautor. Es un espacio donde un cantautor sí puede ir a mostrar sus temas. La gente los va a pescar, porque en otras partes, llegas con tus temas y si no los conocen no te pescan», sostiene.

Vencer el miedo

En su trabajo es una artista de la casa. Ha tocado y cantado su repertorio en múltiples oportunidades. Incluso parchando a caídos de última hora o cuando falta un número y el show debe continuar. No se ve haciendo otra cosa que no sea música, afirma. Pero, a veces, se le complica. «Soy muy tímida y vergonzosa», reconoce.

Para vencer esa inhibición intenta hablar un poco más en cada presentación nueva que tiene en espacios diferentes. «Yo cuando toco, toco nomás. Con suerte me presento, doy mi nombre, agradezco por el espacio al que me invitaron», admite la artista. Y si le piden que intervenga entre las canciones de su actuación, prefiere llevar algo preparado para no desentonar. Algo que, al parecer, ya puede controlar de alguna manera.

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Completeria

Pero en lo que se enfoca actualmente, según narra, es en componer más canciones. «Me gustaría hacer más temas, me cuesta harto pero lo intento. Me cuesta hacer las letras. De primera intentaba crear algo, ya lo tenía y lo empezaba a pensar así. El simple hecho de pensar lo que estaba haciendo me daba vergüenza. ¿Qué van a decir? ¿Por qué estoy escribiendo esto? Es eso, como miedo al que dirán», se sincera.

Sin embargo, ya hizo el trabajo en dos oportunidades. Su primera canción habla sobre las sensaciones -que se imagina- de una amiga cercana que tuvo una pérdida traumática de un ser querido. Su segunda canción es un cúmulo de sentimientos soterrados durante una relación amorosa que califica de violenta. «Fue una buena manera de liberar todo lo que viví en ese tiempo», afirma.

Amistades que inspiran

Sobre los gustos musicales de la joven cantautora osornina, prefiere apoyar a sus amigas y amigos que hacen carrera en la ciudad. «Me gusta escuchar a mis amigas y amigos. Hay varios cantautores en Osorno. Tienen letras muy bonitas y en ellos me he ido inspirando harto. Por lo menos las canciones que hice ahora son cosas que van pasando nomás. Así como que salieron y salieron. Relatos de personas, cosas que pasan cotidianamente», recalca.

También aprovecha el talento del círculo musical en el que está inserta para componer sus propias melodías. «Me gusta experimentar harto con el tema de acordes. Igual, por ejemplo, el tema de escuchar a los chicos me abre el espacio para más ideas. Así, por ejemplo, todos los chicos tienen como juegos distintos en la guitarra, en los acordes que ocupan, entonces igual me sirve harto. Además, todos tienen una técnica distinta para crear y para tocar. Entonces, siempre saco un poquito de cada uno de ellos para componer algo, para crear algo», apunta.

Y agrega: «Todas las personas con las que he tocado tienen algo que entregar y te enseñan algo nuevo. Ya sea técnica vocal, tocar otro instrumento. Por ejemplo, yo la guitarra la empecé a tocar hace un año y medio o dos años. A veces falta un instrumento, un bajo, ya, me enseñan a tocar bajo. Y siempre voy adquiriendo algo nuevo. Siempre voy aprendiendo más».

Nueva generación

Mishi, la artista, dice que «hay de todo» en cuanto a lugares donde presentarse en Osorno. Pero también, como parte de una nueva generación de músicos y músicas siente que se deberían integrar más fácilmente a la escena consolidada. «Igual es importante darle el espacio a más personas que están haciendo cosas porque siempre hay alguien que está allí, escondido. A mí, por ejemplo, me pasaba de primera que no me llamaban para nada. Hasta que empecé a estar con más personas, a tocar con más gente. Siento que siempre son las mismas personas las que están en cosas grandes», asevera.

Y desea que «ojalá puedan tomar en cuenta a otros músicos que tal vez recién están empezando. Quizás no necesariamente solo músicos, pero tomar en cuenta a más personas. Yo estudié en un colegio artístico y conozco a caleta de chicos que están ahí, en su casa. Crean en su casa y se quedan ahí». Según relata, muchas veces sintió no estar a la altura de las circunstancias, sobretodo cuando recién partía. Pero, segura, con el aumento de su presencia en distintos eventos y compartir con otras personas ayudó a salir de ahí. ¿Su máxima hoy? «Decir que sí a todos los que me invitan, paguen o no paguen, me da lo mismo, yo voy a todos los eventos».

Sueños y mensajes

En medio de todas sus actividades, Mishi siempre tiene tiempo para soñar en grande. Po ahora, espera «viajar y poder tocar en todos los lugares en los que pueda». Crear discos no es una meta que tenga en este momento, dice, sino que viajar y presentarse como artista individual. «En este momento igual viajo con la orquesta, con las chicas, tocamos en varias partes, pero me gustaría llegar a hacer eso sola. Salir de Chile y mostrar lo que hago afuera», decreta.

En tiempos en que el deseo de vivir de la música comienza a hacerse realidad, Mishi le habla a su ‘yo de niña’. Así lo hace cuando le pido algún mensaje para niñas, niños y adolescentes que quieren escoger ese camino. «No hay que tener vergüenza, no hay que tener miedo, no hay que arrepentirse de nada de lo que estás haciendo. Hay que ensayar mucho, seguir practicando, no dejar las cosas porque no te salen a la primera vez. De alguna manera se va a dar el momento en el que todo va a salir bien», aconseja.

Y al público osornino le pide encarecidamente que «vayan, que escuchen músicos osorninos, hay una cantidad de músicos gigante. Hay muchos buenos compositores. Apoyen a los músicos locales, no solamente a las personas que vienen de afuera, hay mucho talento acá». Mishi ya está lista para iniciar la carrera.

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