Alcaldesa (UDI) de Puyehue negó realizar mural por Blanca Valderas, primera alcaldesa y víctima de la dictadura

El pasado 6 de julio, la Agrupación cultural Blanca Valderas de Puyehue ingresó una carta al municipio solicitando a la alcaldesa la autorización para pintar un mural en la Casa de la Cultura. La idea era rendir un homenaje cultural a la primera alcaldesa que tuvo la comuna en 1972, Blanca Valderas. En esa época se creó la comuna, con el nombre de Entre Lagos. Blanca Valderas Garrido, dirigenta social y campesina, fue designada por el presidente Salvador Allende.

Tras doce días de enviada la carta, el presidente de la agrupación, Álvaro Garrido, asistió a la sesión del concejo del 18 de julio a pedir una respuesta. La idea era realizar el mural el 29 de julio, por lo que el tiempo apremiaba. La alcaldesa, Jimena Núñez (UDI), les señaló que durante esa semana confirmaría o descartaría la propuesta. Sin embargo, el día 25 de julio, aunque fechada el 19 del mismo mes, llegó la respuesta de Núñez al correo de la agrupación. Esta era negativa.

La historia de Blanca Valderas no termina en el sólo hecho de haber sido la primera jefa comunal. Tras el golpe cívico militar, fue detenida y torturada durante los primeros días de este, al igual que su cónyuge, Joel Fierro. Ese mismo mes de septiembre de 1973 fue trasladada hasta el Puente Colgante Pilmaiquén junto a cuatro prisioneros políticos, incluyendo a su esposo. Allí fueron fusilados por carabineros de Entre Lagos y lanzados al río.

Blanca Valderas se salvó del balazo en la sien, pero cayó al río simulando estar muerta, logrando escapar nadando. Luego tuvo que irse a Santiago donde debió cambiar y ocultar su identidad y ser trabajadora de casa particular. Años después, y con la ayuda de la familia a la que llegó, pudo comenzar a buscar justicia hasta su muerte en 2014. Su historia completa se cuenta en el documental ‘Y sin embargo estoy aquí’ realizado por la corporación Pilmaiquén.

Carta agrupación Blanca Valderas

Esta es la carta enviada a la alcaldesa de Puyehue.

Respuesta de la Jimena Núñez a la solicitud.

Reconsiderar la decisión

Este martes 1 de agosto, en el Concejo Municipal de Puyehue, la Agrupación Cultural Blanca Valderas solicitó a la alcaldesa María Jimena Núñez (UDI) reconsiderar la decisión. La iniciativa fue respaldada por cinco de los seis concejales de la comuna. Sin embargo, según acusan desde la agrupación Blanca Valderas, la alcaldesa no estuvo dispuesta a considerar el proyecto.

«Obtuvimoss un rotundo no de parte de la alcaldesa. Esto reafirmado por un discurso de división y negacionismo, diciendo textualmente ‘en mi administración no’. Tenemos la convicción de que para construir nuestra identidad y lograr un sentido de pertenencia, se requiere de iniciativas culturales que promuevan el rescate de nuestra historia y memoria. Además de la voluntad de las autoridades para conseguir éste propósito», señaló a El Sureño Álvaro Garrido, presidente de la agrupación.

Garrido, además, recalcó que la primera alcaldesa de la comuna ha sido relegada por todos sus sucesores. «En los años posteriores, su figura fue borrada y olvidada con el beneplácito de los alcaldes que le siguieron», dijo.

Por su parte, Sarita Kramm, presidenta de la Corporación de Derechos Humanos Pilmaiquén, calificó la decisión como «evidentemente arbitraria. Toda vez que hizo caso omiso a la mayoría del Concejo Municipal. Ello responde a prácticas antidemocráticas de las cuales todos y todas estamos cansados y cansadas, de cualquier sector político. Por otra parte, es a todas luces una resolución permeada por un sesgo político. La alcaldesa pertenece a un sector, que se siente molesto, incómodo, por decir lo menos, con la verdad histórica. Sin embargo, una autoridad electa democráticamente, no debe actuar por motivaciones personales, sino por el juicio de la civilidad».

Memoria histórica y reparación

A cincuenta años del golpe cívico-militar, las distintas agrupaciones de Derechos Humanos a lo largo del país están trabajando en actividades de conmemoración y memoria. Una de las bases de la memoria histórica es «la sobrevivencia de lo acontecido en las sociedades. Blanca Valderas es la encarnación de este concepto historiográfico y cultural. Ella fue literalmente sobreviviente de las masacres sufridas en las aguas del río Pilmaiquén, su esposo Joel Fierro es un detenido desaparecido», precisó Sarita Kramm.

La presidenta de la Corporación Pilmaiquén remarcó que la historia de Blanca Valderas constituye un precedente objetivo de la búsqueda de verdad y justicia. «Efectivamente en nuestra región se sufrió, lo mismo, que en todo Chile. Su figura es potente por su extraordinaria historia: salvada de las aguas y del terror, madre, esposa, y sobre todo, lideresa. Reconocerla es mostrar el empeño y tesón por la vida, valores que son parte de nuestra sobrevivencia colectiva. Ello implica mirar lo que ocurrió en los lugares de prisión política y tortura, en el sentido de tantas víctimas que perdieron vida y familia», sostuvo.

Además, emplazó a Jimena Núñez, considerando que «la justicia ha estado bajo el mínimo de lo posible, la sociedad tiene que dar señales sobre el tema de la reparación. Hay una cuestión que tiene que ver con lo simbólico. Los reconocimientos de la comunidad hacia baluartes como Blanca Valderas restituyen identidad, y también entregan un mínimo de consuelo a las familias. Los hijos de Blanca Valderas no merecen que el capricho de una persona, una vez más, relegue el nombre de su madre, fuera de los espacios de vida y cultura».

Negacionismo

La decisión de Núñez ha traído consigo las implicancias del negacionismo histórico que algunos sectores políticos tienen respecto de la dictadura cívico-militar. Para Kramm, «el negacionismo es la condena al retroceso en todos lo pueblos. No mirar ni reflexionar sobre la memoria histórica deviene en, primero, dar un mensaje de que se pude seguir caminando sobre el manto de la impunidad. Por tanto, no importan los delitos cometidos porque no necesitamos que los criminales paguen».

Y agregó que en segundo término «es posible construir una sociedad sin tiempo, espacio, o identidad; es decir, sin el sentido de pertenencia y comunidad inmanentes al ser humano. Y en tercer lugar, el negacionismo se instala como si la violación de los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad cometidos en dictadura estuvieran adscritos a una condición partidista. Normalizando y legitimando, con su actitud, más que con su discurso, la tortura, el homicidio, la violación, la desaparición. Como si fueran situaciones que no formaran parte de lo que somos como país. De esta forma, el negacionismo, es claramente, una apología a la violencia más profunda, aquella que trata sobre ideas y valores».

Respuesta de Núñez

El Sureño contacto a la alcaldesa de Puyehue, María Jimena Núñez, para pedir las explicaciones del caso. La autoridad comunal, militante de la UDI, aseguró que «no se trata de dividir, sino de unir a la comunidad y este tema divide, por lo tanto no hay una mala intencionalidad. El Centro Cultural es de todos, después vendrán otras agrupaciones y nosotros no queremos politizarlo». Pese a la verdad histórica y el carácter cultural que tiene la iniciativa, Núñez planteó esos argumentos.

Además, dijo que en el Centro Cultural tienen un proyecto de pintar murales de la comuna, de diferentes sectores y paisajes. «Eso es pluralidad, porque de lo contrario voy a tener otro grupo que se oponga, nosotros no nos hemos olvidado de ningún alcalde, ya todos fallecidos. A la gente que ha fallecido hay que dejarla descansar», señaló. Asimismo, justificó su decisión diciendo que ha recibido llamados de vecinos que no quieren el mural y que la sala del Concejo Municipal tiene la foto de todos los alcaldes.

Al consultarle por la verdad histórica que hay tras el proyecto para conmemorar a Blanca Valderas, Jimena Núñez afirmó que historia y cultura no van de la mano. «Una cosa es la historia y eso está en la sala y lo otro es cultural, y esto no tiene nada que ver con la cultura», afirmó. Luego cortó el teléfono sin dejar que se le siguiera haciendo preguntas excusándose de que tenía reuniones.